Cuatro Desventajas de Solo Hacer Devocionales

En estos tiempos en los que lo express es lo que manda, los devocionales se han convertido en la alternativa preferida del creyente que quiere estudiar la Palabra, pero que no tiene tiempo, le cuesta hacer la disciplina, o busca recibir algo para empezar su día o terminarlo. De cualquier forma, todos hemos sido bendecidos a través de un devocional. Recibir aliento e inspiración en medio de un mundo que se cae a pedazos, es esperanzador. Aquí siempre hemos dicho que la Palabra del Señor edifica en todo momento. 

Sin embargo, no es del todo cierto que un devocional funge como estudio bíblico, como tampoco lo es que, leer muchos devocionales te da conocimiento de la Palabra. Por esa razón, el creyente que quiere profundizar su relación con el Señor mediante el acercamiento a la Escritura, para ser transformado al contemplarle allí,  no puede solo hacer devocionales. Imagina que solo comas postres: desayunas un pastel de chocolate, almuerzas unos profiteroles y te cenas una tresleches. Haz eso por un mes completo, si tu estómago y presupuesto lo permiten, y verás las consecuencias.

De la misma forma pasa con nuestra nutrición espiritual. El pan que consumimos debe ser balanceado, porque de hecho la Palabra lo es. Los devociones pueden clasificarse de muchas formas, pero en general están orientados a hacer el tiempo en la Palabra breve, enfocados en aplicaciones rápidas, y en muchísimos de los casos, poseen una exégesis pobre, si es que hay algo de ella. ¿Son malos entonces? ¡No! ¡Definitivamente no! Pero, la mejor manera de usarlos es con mesura. 

Los devocionales cumplen más una función de familiarización con el lenguaje bíblico, que es una necesidad de alguien que está comenzando a caminar con el Señor. Pasado un tiempo, las exigencias de la vida cristiana se elevan, por lo que un devocional no nos va a proporcionar lo que necesitemos para crecer apropiadamente a la estatura del varón perfecto.

Las exigencias de la vida cristiana se elevan, por lo que un devocional no nos va a proporcionar lo que necesitemos para crecer apropiadamente a la estatura del varón perfecto.

Acompáñanos a revisar cuatro desventajas de solo hacer devocionales:

1. Conocimiento parcial de la Escritura. Los devocionales son esencialmente breves. Por serlo, abarcan porciones muy pequeñas de la Palabra. Si nuestro acercamiento a la Biblia es exclusivamente a través de los devocionales, estaremos viendo solo imágenes muy pequeñas del panorama bíblico. Y si no conocemos tal panorama, será mucho más difícil comprenderlo. Esto en el largo plazo se traduce en un conocimiento limitado e incluso equivocado de lo que la Biblia es. 

Por ejemplo, los devocionales temáticos pueden ignorar el entramado de un tema en particular en un libro específico. Si el devocional es sobre personajes, el acercamiento a ese individuo puede ignorar por completo el telón de fondo que está detrás de sus acciones. El tiempo pasará y habrás visto solo partes, pero no la historia completa, y cómo esta se relaciona con las demás. 

2. Crecimiento superficial. Ya que no estamos usando nuestros propios músculos, nos privamos de desarrollar la paciencia y la disciplina que efectivamente implican estudiar la Palabra. Sea como sea, quien elabora el devocional ha hecho un trabajo que nos lo “ahorra” a nosotros. Mientras tanto, somos nosotros los que nos perdemos del fruto hermoso que viene de la postergación del descubrimiento, de la oración que clama por claridad, y del esfuerzo que requiere el estudio de la Biblia. 

Este es el tema: contemplar al Señor produce transformación.  El desarrollo de esta actividad en el largo plazo trae indefectiblemente un fruto que se expresa en más carácter de Cristo en nuestra vida. ¿Ya leíste Cinco Formas en que la Palabra nos Transforma? Precisamente porque la brevedad del devocional no permite que haya profundidad, lo que produce por lo general es fugaz. Ignoramos también que la oferta de la brevedad tiene una promesa subyacente: rápidamente sabrás qué hacer. De modo que los devocionales con contenido tipo recetario están entre los favoritos. Esto además, nos causa otra desventaja, y es la que mencionamos a continuación.

3. Comprensión mediante intermediarios. Porque no somos nosotros quienes estamos exponiéndonos al texto exclusivamente, sino a lo que alguien procesó mediante su estudio personal. En otras ocasiones te hemos dicho que el estudio comunitario de la Palabra es sumamente enriquecedor, pero un devocional nunca reemplazará la plenitud que proviene del estudio directo de la Biblia. De hecho, a veces estos devocionales no te motivan a buscar tu Biblia siquiera, porque en el texto está todo lo que puedas necesitar.

Un devocional nunca reemplazará la plenitud que proviene del estudio directo de la Biblia.

Y queremos insistir que es súper importante apreciar lo que el Señor ha puesto en otras personas dentro del cuerpo para enseñarnos, pero ya ves, estamos llamados a no descuidar nuestra salvación, a mirar cómo sobreedificamos, y a recordar que estamos sembrando, y esas siembras efectivamente darán sus cosechas. Es falso que no puedes entender la Palabra, recuerda que el Espíritu Santo de Dios habita dentro de ti. Él es quien nos guía a la verdad. Te invitamos a leer Tres Mitos que Intensifican Nuestra Ignorancia Bíblica

4. Desarrollo de la selectividad. Si solo te acostumbras a leer devocionales es muy seguro que solo leas cierto tipo de pasajes, o literatura cristiana. ¿Ya sabes qué tipo de lector de la Biblia eres? Pásate por Cinco Tipos de Lectores de la Biblia. Aunque ahorita los devocionales se han diversificado, el principio es el mismo: darte algo breve y práctico. ¿Pero sabes qué? No es así como se estudia la Palabra. La Biblia es antigua, es ajena, muchas veces es rara. Nos hemos convencido al estudiarla más y más, que además de todos esos elementos, también es difícil (aunque no imposible).

Por ese tipo de cosas, nunca verás un devocional sobre la repartición del territorio de Canaán, o de los primeros capítulos de 1era de Crónicas. Es que el contenido va en parte orientado a inspirar y estimular ciertas cosas en específico. Si nosotros no nos responsabilizamos por una nutrición balanceada, es decir, leer un libro de principio a fin, sin saltarnos las partes desconcertantes o rompe-cocos, terminaremos como creyentes golosos, acostumbrados a solamente consumir Palabra que apele a nuestros gustos.

¿Quiere decir esto entonces que está mal leer devocionales? ¡Para nada! Nosotros tenemos muchísimos, y hemos aprendido de ellos. El problema está en que los usemos como base de nuestra experiencia con la Palabra. Siempre te motivaremos a estudiar la Biblia porque hemos tenido la vivencia de primera mano y tenemos testimonio para decirte con propiedad cómo día a día podemos conocer a Dios y al mismo tiempo, cómo Él nos transforma a la imagen de Su Hijo.

Así que en ocasiones, el atajo que ofrece un devocional con una “aplicación” rápida nos puede impedir conocer la verdad que de hecho está detrás de un pasaje, porque hemos dado por sentado el análisis sucinto del escritor. Es tentador, pero no necesariamente productivo en el largo plazo. La decisión está de nuestra parte. Los que queremos ser discípulos exitosos hemos escogido el camino menos transitado, y eso ha hecho toda la diferencia.

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