Seis Cosas para las que no Sirve la Biblia (parte I)

En un capítulo de Doctor House hubo el caso de una paciente que en consulta regular se queja de que su inhalador no funcionaba, no surtía efecto en su organismo. Cuando el doctor le pregunta cómo lo estaba usando, la doñita se aplica el inhalador al cuello como si fuese un perfume. La escena risible nos hace recordar cuando usamos algo de manera equivocada. Parece obvio que un inhalador es para inhalar. Muy seguro que la paciente no prestó atención cuando le indicaron que debía aspirarlo cierta cantidad de veces por cierta cantidad de días.

Lo cierto es que muchas veces nuestro acercamiento con la Biblia es parecido. La usamos como nos parece y no como fue diseñada para serlo. Ahora bien, no nos malentiendas, siempre la Palabra va a ser provechosa, pero te vamos a mostrar cómo no usar la Biblia en sus propios términos nos impide sacarle mucho más provecho.

Leer la Biblia en sus términos implica hacernos las preguntas que sus autores quieren respondernos. Es decir, a veces le preguntamos cosas al texto que no intentaba comunicar, y allí es donde radica el error. La audiencia original de los escritos bíblicos no era de occidente, hablaba otro idioma y tenía otra cosmovisión.

Leer la Biblia en sus términos implica hacernos las preguntas que sus autores quieren respondernos. Es decir, a veces le preguntamos cosas al texto que no intentaba comunicar, y allí es donde radica el error. El inhalador no se usa así. La audiencia original de los escritos bíblicos no era de occidente, hablaba otro idioma y tenía otra cosmovisión. Hay buenas preguntas y mejores. Así que en esta primera entrega exploraremos tres funciones que NO tiene la Biblia.

1. No sirve para saciar tu curiosidad sobre la ciencia, porque no es una revista científica. Existe un debate centenario que trata de explicar la Creación en los términos occidentales que creemos haber ocurrido. Esos conceptos se “contraponen” a lo narrado en Génesis 1. ¿Pero está centrado Génesis 1 en explicarnos el cómo? No parece ser así. Aunque nos presenta una narrativa de creación, el relato no tiene el interés de revelarnos hechos científicos, sino mostrarnos a Dios. Tenemos más de doscientos años tratando de encajar lo que la ciencia enseña a la Biblia para no sentir que nuestra fe es tonta, y estamos encerrados en debates infructuosos.

Muchos científicos creyentes a través de los años han demostrado cómo la ciencia comprueba la existencia de Dios. En lugar de preguntarnos en qué parte encajan los dinosaurios, entendamos que el autor nos está haciendo saber que Dios hizo un mundo para que los humanos fuéramos Sus corregentes, y metimos la pata.

Buena pregunta: ¿Cuántos años tiene el universo?

Mejor pregunta: ¿Para qué hizo Dios al mundo y lo que en él hay?

2. No sirve para resolver tus problemas de ego, porque no trata sobre ti, así que si el ego te aumenta cuando terminas de leerla o estudiarla, la estás usando mal. Sí, es verdad que la Biblia es una carta de amor, pero el sobre énfasis a esa idea ha creado una especie de filtro egocéntrico. La Biblia es sobre Dios, Su carácter, Su accionar, Su plan. Él es el sujeto, el Verbo y el predicado. La excesiva personalización de la Escritura nos embelesa y desenfoca de su propósito. Ella es la declaración de quién Dios es, y con esa mentalidad debemos abordarla.

Una de las mejores muestras de que estamos leyendo la Biblia con mentalidad egocéntrica es que pasa el tiempo y no hemos conocido más a Dios. La leemos, la estudiamos, pero no le conocemos más a Él. ¿Por qué? Porque estamos tan concentrados en conseguir lo que Dios tiene que decir para nosotros, que no escuchamos lo que Él dice de Sí mismo.

Buena pregunta: ¿Qué me dice este pasaje acerca de mi vida?

Mejor pregunta: ¿Qué dice este pasaje acerca de quién es Dios?

3. No sirve para que aprendas historias morales, porque de hecho, muchas cosas que allí se cuentan son objetables. Antes de que te predispongas, permítenos explicar. Sí hay ejemplos, cosas buenas a imitar, también hay cosas malas sobre las cuales estar advertidos. Pero pongamos las cosas en perspectiva: no se trata de la gente que allí vemos, sino de Dios quien a pesar de esa gente, sus defectos, errores, limitaciones, ha obrado Su perfecto plan. Vemos a un Dios determinado a llevar a cabo Su propósito aún cuando alguien se le atraviesa o le falla.

Esto de buscar ejemplos nubla nuestra visión para ver el panorama completo. En parte, quizá, lo hacemos así para lidiar con las partes incómodas que nos sonrojan o confunden. ¿Qué ejemplo vemos de un patriarca acercarse sexualmente a su criada para que le dé hijos? ¿Qué moraleja aprendemos del incesto, el robo, la idolatría, la codicia y el abuso de poder? Cuando vamos a la Biblia con esa mentalidad y no conseguimos “la moraleja” desviamos la mirada de lo que Dios nos quiere mostrar.

Buena pregunta: ¿Qué puedo aprender de esta historia?

Mejor pregunta: ¿Cómo se movió Dios de manera particular en este relato y qué me muestra eso de quién es Él?

Así que aquí te dejamos estos tres puntos de reflexión. ¿Entra nuestra fe en conflicto cuando “la ciencia” contradice la Escritura? ¿Estamos más enfocados en lo que el Señor tiene que decirNOS acerca de NOSOTROS? ¿Editamos la historia bíblica para que sea más digerible? Hoy te invitamos a hacer mejores preguntas, esas que te enfoquen en ver a Dios en ella. No te pierdas la segunda parte.

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